El proceso de secado, realizado en un circuito cerrado con una unidad
de enfriado independiente, lo que asegura la condensación, tiene
como resultado unas piezas perfectamente secas que salen a temperatura
ambiente (por lo tanto se pueden manipular inmediatamente). Además,
nuestras máquinas de lavado no necesitan tubos para extracción
de vapores, puesto que no existen escapes de vapor del intercambiador/condensador,
no existiendo emisión de gases en el ambiente.